Informe críptico y CLAP – El País

Informe críptico y CLAP

11 julio, 2019 | 5:10 am | Editorial
Informe críptico y CLAP

Después de la fallida intentona pa­ra tumbar a Nicolás, ya que los halcones en Washington nunca supieron si contar con el gene­ral Padrino como parte de la conspiración o si este se les había infiltrado para informar a su jefe los detalles del complot, el gobierno ha lo­grado subsistir.

Es menos la atención que acapara el caso venezolano. La autocracia ha logrado diva­gar a la comunidad internacional para que la dejen tranquila. Hasta lo de Guaidó se ha difuminado y ya no acapara espacios en la prensa que se mueve por el escándalo co­tidiano, a no ser alguna esporádica noticia en los medios locales. En la OEA sentaron al delegado de Guaidó provocando que el canciller uruguayo abandonara la sesión, el reclamo de México y otros neutrales.

Apenas alcanzaron la simple mayoría de los socios del club, ya que los otros votaron en contra o se abstuvieron. Lo único rele­vante de los últimos días es otro informe de derechos humanos. La Alta Comisiona­da de DDHH de la ONU divulgó su críp­tico informe sobre los ultrajes que comete Nicolás, después de su visita a Venezuela.

Detalla los groseros agravios a la liber­tad de expresión, silenciando la prensa in­dependiente, vejando y desterrando perio­distas para sofocar a la opinión pública pa­ra que solo vea y escuche el distorsionado mensaje oficial. Las detenciones arbitrarias de personas por el solo hecho de expresar sus opiniones. La represión selectiva y per­secución por motivos políticos.

La oposición es blanco de ataque de los discursos oficiales. Ha recrudecido la crimi­nalización contra la oposición. Son incon­tables las detenciones arbitrarias y las eje­cuciones extrajudiciales. Descarada falta de investigación de los entes estatales permi­tiendo la impunidad. Despidos y detención de dirigentes sindicales. Ataques a las muje­res. Privación arbitraria de la libertad. Tor­turas y penas degradantes contra los dete­nidos e incomunicados. Violencia sexual y de género. Sin embargo, esas son cosas que no inmutan a Nicolás.

Para la celebración de la independencia puso a cada soldado del ejército a practi­car en los desfiles cargando cada uno cajas de comida de subsistencia CLAP. La inten­ción es transmitir que el Gobierno ayuda a paliar el hambre de los escuálidos venezo­lanos ante la escasez de todo lo básico, ali­mento, medicinas, en medio de la crisis pro­longada que atraviesa aquel país arruinado por la autocracia.

Las imágenes de los milicianos cargan­do cajas en vez de fusiles se esparcieron en las redes sociales como el “colmo de la ver­güenza”. Siquiera las bolsas de comida fue­ran para repartirlas. Pero solo es para ense­ñarlas, quizás como otro insulto a la pobla­ción, que mientras los enchufados tienen que comer porque reciben sus raciones, la inmensa mayoría de venezolanos tiene que ir a rebuscarse en los toneles de basura.

Pero de lo que no se ha salvado el gene­ral Padrino es del torrente de críticas que le ha llovido con la coreografía de los mili­cianos vestidos con traje caqui y sombrero campestre. Resulta que en sus manos llevan las cajas de alimentos impresas con el logo “CLAP” (Comité Local de Administración y Producción) que son el ícono de la asis­tencia social y también de la más vergon­zosa corrupción del régimen.

Un general retirado señalaba que “la afrenta a las fechas patrias y a la obligato­ria maniobra que debiera ejecutar el ejérci­to de aire, de mar y tierra, este 5 de julio, la reemplaza la desgraciada y cruel presen­cia de una caja CLAP, con la cual se coop­ta al venezolano hambreado y pauperiza­do por parte de un régimen que tiene co­mo sostén a un cuerpo de generales domi­nados por la cooptación y la corrupción”. Nicolás reparte dos veces al mes una cajita CLAP, que contiene frijoles, lentejas, un pa­quete de arroz, aceite, harina de maíz, pasta y leche a diez millones de personas a través del “carnet de la patria”.

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