MATALASCALLANDO: Izquierda derecha – El País

MATALASCALLANDO: Izquierda derecha

9 julio, 2019 | 4:10 am | Columnistas
MATALASCALLANDO: Izquierda derecha

“La amistad es más fuerte que la fortuna”. Simón Bolívar.

Ing. Carlos Mata
cmata777@hotmail.com

Sin aludir al criollo, ladino o al que no sabe de dónde viene ni para dónde va, hemos de hacer un poco de sesudo ejercicio para ver los antecedentes, las circunstancias y la toma de las decisiones. ¡Pensemos juntos, caramba, nada perdemos! A ver… el término izquierda política, como el de derecha política, tiene su origen histórico en la votación que tuvo lugar el 11 de septiembre de 1789 en la Asamblea Nacional Constituyente surgida de la Revolución Francesa en la que se discutía la propuesta de un artículo de la nueva Constitución en la que se establecía el veto absoluto del rey a las leyes aprobadas por la futura Asamblea Legislativa.

Los diputados (siempre ellos) que estaban a favor de la propuesta, que suponía el mantenimiento de hecho del poder absoluto del monarca, se situaron a la derecha del presidente de la Asamblea. Así el término “izquierda” quedó asociado a las opciones políticas que propugnaban el cambio político y social, mientras que el término “derecha” quedó asociado a las que se oponían a dichos cambios. O sea que el nacer de esta manifestación es por demás noble y oportuna. Lo interesante es que la sociedad debe ser dinámica, con cambios claves en los momentos apropiados. Tienen cuatro corrientes básicas como el anarquismo, el socialismo, el comunismo (que no es lo mismo ni es igual a la anterior), y la social democracia.

Bueno, en realidad habría que ver que ya a finales de los sesentas aparecen los hippies con su “flower power” y sus libertinajes, uso de drogas, liberación femenina, aborto y cosas afines. Claro, eso es un modo de vida, algo así como tribus urbanas e incluso tribus intelectuales. Uno de sus exponentes fue el francés Jean-Paul Sartre que trae la novedad del auto determinismo humano con base a la libertad y la famosa condena a ser feliz por el uso de la misma. Enredado el asunto, ¿no?

Dejando a un lado un poco la necedad de la erudición, aplicándolo a la realidad hemos visto en Latinoamérica en las últimas décadas la involución (lamentable) de la izquierda, no en sí por ella, sino por los gestos equivocados de sus impulsores en donde han preferido abrazar el anarquismo para los logros políticos y la represión de corte estalinista cuando se está en el poder.

A pesar de ellos, hay una sección que es por demás consecuente con sus pueblos. De ello podemos dar fe con el caso de Chile en las gestiones de la señora Bachelet en dos periodos alternos y ella supo respetar el libre mercado, la libre empresa, la idiosincrasia de su pueblo, los modos de producción, la oferta y la demanda en todo su esplendor. Y ahora Chile, por el simple hecho de haber sido gobernado por la izquierda, no deja de ser ese gigante de Suramérica. Otro caso es el de Uruguay que, aunque con corte populista de discurso, el señor Mujica gobernó respetando esas leyes económicas que favorecen a su pueblo. Como vemos, la izquierda no es mala en sí, lo malo somos nosotros que abrazamos lo exótico y la volvemos bayunquizada, dándonos vuelta en lo plano.

 

 

 

 

 

 

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