Decisión crucial – El País

Decisión crucial

9 julio, 2019 | 5:10 am | Editorial
Decisión crucial

El pueblo de los Estados Unidos de Norteamérica está viendo cómo se desarrolla el paso de la historia delante de sus ojos con asombrosa rapidez y decisiones jamás pensadas. Esa misma velocidad de vértigo les impide a veces ver el entorno de su vecindario teniendo como principales premisas las de la situación económica, los servicios de salud y también la “causa belli” (causas de guerra) que puede enfrentar la juventud de ese pueblo en frentes como el de Irán y –muy a pesar de esos acercamientos muy diplomáticos- con Corea del Norte. Esas son las variables de mayor peso en la toma de decisión del electorado de ese país, aunque también hay otros que son influyentes y que se circunscriben a las promesas de campaña como es el muro en la frontera con México o las leyes de migración.

Otra de las cuestiones que inflaman el corazón de los norteamericanos es el tema del racismo que, aunque en nuestras tierras no le vemos mucho sentido, allá sí sobre todo por la historia desde los tiempos de la guerra civil. Es de recordar las palabras del pastor Wright, quien era el guía espiritual de Barack Obama, expresó en forma, por demás, “¡Dios maldiga a América!” Obama se vio obligado a dar un discurso en la raza para apaciguar el exabrupto. (En realidad Wright quiso decir que el gobierno da condiciones difíciles a los afroamericanos y después dice “Dios bendiga a América. No, no, no, Dios maldiga a América”). Ese es el contexto total y exacto, en ningún momento hubo maldición alguna, más bien fue como un lamento, un reproche. Luego el ahora expresidente Obama habló cuidadosamente, en lo personal, honestamente sobre el papel de la raza en su vida, incluso revelando sus propios sesgos de su propia abuela blanca.

Es un tema por demás delicadísimo y de eso es que está hecho ese noble pueblo, quiere gobernantes con un talante moral exquisito para tratar estas realidades tan cruciales para ellos. Ahora, es imprescindible que los candidatos que corren por la Casa Blanca sean de corazón limpio, también y que sean capaces de visualizar así el tema racial y de cómo sus pensamientos y acciones podrían haber impulsado -consciente o inconscientemente- las injusticias. Los votantes afro-americanos deben exigir los mismos códigos de seguridad que van más allá de “algunos de mis mejores amigos”, con los que los americanos blancos trataron de Obama hace más de una década.

Vienen por delante grandes retos, el orden mundial camina de manera imprevisible por senderos escabrosos y destinos impensados. Otro de los aspectos, quizá secundario, es el tema de Latinoamérica con sus luces y sombras. Sin embargo, son realidades que deben asumir por razones obvias. Se debe promover la cultura de la paz a pesar de los disentimientos en algunos sectores retrógrados. Se debe colaborar en la erradicación de la corrupción con el debido proceso legal. Eso ya es competencia de cada país, sin embargo, el apoyo norteamericano es crucial. Estas cosas y muchas más estaremos viéndolas en los debates de los precandidatos, tanto republicanos como demócratas. Esperamos que elijan al más idóneo en su momento ya que de allí emana la estabilidad mundial.

 

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