Las enseñanzas del dolor – El País

Las enseñanzas del dolor

5 julio, 2019 | 5:10 am | Editorial
Las enseñanzas del dolor

Después de sendos naufragios en donde han perdido la vida 27 hermanos hondureños no es para menos sentir un impacto en el alma cuando se es solidario y se es capaz de percibir semejante tragedia. La embarcación Capitán Waly zarpó de Puerto Lempira el 1 de julio y se hundió a 80 millas náuticas de este lugar en las cercanías del Cayo Gorda. Entre los fallecidos hay marineros, buzos y pequeños faenadores, en su mayoría de La Mosquitia, que se dedican a sacar langostas y pepinos de mar. La Fuerza Naval de Honduras rescató a 104 sobrevivientes de dos embarcaciones. Eso no termina allí ya que aún queda por encontrar a 9 personas que han desaparecido y nuestro más ferviente deseo es que sean encontrados sanos y salvos.

Hay costumbres inveteradas en las poblaciones, sea de cualquier región en que se resida ya que incluso en las unidades de transporte terrestre los autobuses son sobrecargados y está de más reseñar algún siniestro por esta causa donde se pierden vidas útiles a la patria y allí es donde se debe establecer con criterios de conciencia y de sentido común los parámetros de capacidades de las unidades de transporte.

Se manejan algunas posibles causas como lo antes apuntado, además de la posibilidad de que el mal clima haya hecho su trabajo provocando la tragedia. Siendo estas unidades consideradas embarcaciones de menor calado sabemos que se definen como: a) Las dedicadas a actividades recreativas, deportivas (pesca deportiva) o no comerciales. b) Los de cabotajes dedicados al transporte de pasajeros. c) Las de cabotaje dedicado al transporte de carga. d) Las dedicadas a pesca comercial. e) Las de navegación exterior dedicada al transporte de pasajeros. f) Las de navegaciones exteriores dedicadas al transporte de carga.

Hoy que muchas familias lloran a sus difuntos y otros con la incertidumbre de la aparición de sus seres queridos con vida, el llamado es a la reflexión para medir las capacidades de los vehículos que vamos a utilizar, incluso los de transporte de carga.

Otra exhortación es a la autoridad competente para tener una visión más amplia de esta realidad ya que mientras la oportunidad se da, pues, se aprovecha más de uno de cualquier coyuntura en donde en verdad se pone en riesgo la vida ya que se supo que la embarcación Miss Francely tenía una autorización de Marina Mercante de llevar a 31 personas a bordo, pero se comprobó que iban 49. Similar situación se habría dado con la nave Capitán Waly, puesto que las inspecciones se hacen a la hora de la salida, pero una vez que parten del punto oficial, estas embarcaciones van navegando y cargando pescadores a medida que avanzan hacia su destino de trabajo.

Es penoso que sea el dolor que nos enseñe a vivir y convivir, esperamos que nunca más se repita tragedias así, puesto que, si hay duda en dar o no un paso, el sentido común dirá qué es lo que se debe hacer. Vayan para sus almas nuestras plegarias y pedimos consuelo y fortaleza a sus familiares.

 

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