Dos caras de la moneda – El País

Dos caras de la moneda

12 junio, 2019 | 5:10 am | Editorial
Dos caras de la moneda

En la víspera se ha publicado una serie de datos de parte de la señora Migdonia Ayestas, quien es la directora del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (OV-UNAH). Como signo de democracia participativa es precisamente que todas las partes de la sociedad se involucren en la veeduría de la fenomenología que ocurre precisamente a la población entera, en todas sus expresiones y variables.

Los números son fríos y refiere la señora Ayestas que el primer trimestre de 2019 con respecto al primer trimestre de 2018, la tasa de homicidios ha bajado en 20%.

Es decir que si este promedio se mantiene hasta el fin de año se proyecta estadísticamente en un número, según las proyecciones oficiales, para finales de este año la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes se situará en 41.61, lo que representa la mitad de las muertes violentas acaecidas en el país hace cinco años; sin embargo, desde la sociedad civil –a pesar de reconocer los importantes avances en esta materia- se plantea que todavía hay mucho camino por recorrer para tener indicadores aceptables y en consonancia a la media regional.

Omar Rivera, coordinador de Advocacy e Incidencia de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), reconoce que en los últimos años la reducción de tasa de homicidios en Honduras no tiene precedentes, pero aún tenemos seis veces más muertes violentas que el promedio mundial.

“De acuerdo a información oficial generada por las autoridades policiales, hasta la fecha hay 1,179 homicidios menos que el año pasado, lo que permitirá llevar la tasa de muertes violentas por cada 100 mil habitantes a menos de 42, lo que es una reducción sustancial; no obstante, tomando en consideración que el promedio mundial de homicidio intencionales es de 6.9 y la de las Américas se ubica en 15.4, esto nos muestra que aún tenemos 6 veces más muertes violentas que la media global y cerca de tres veces más que lo que promedia el continente”, reveló.

Por esos mismos números es que podemos colegir que el Estado debe poner más énfasis en el tema de seguridad que, si bien se han tenido éxitos resonantes, falta mucho por hacer. La seguridad debe ser una prioridad todavía sin menoscabar los otros aspectos de la realidad nuestra y que también deben ser conjurados y que harto sabemos cuáles son.

Que tampoco esto vaya a servir como excusa para seguir atacando al Estado de Honduras de manera desleal, ya que sabemos que siempre los gobiernos son malos administradores, ya que las intenciones se van diluyendo y transformando en las cadenas de mando y que al final lo que queda es el interés pecuniario.

Ya Honduras no debe ser atorada con esos falsos líderes que incitan a la violencia (valga la redundancia) y que motivan y realizan el caos. Hablando se entiende la gente y se puede resolver cualquier conflicto por medio del diálogo. Hoy debemos estar muy atentos como población de poder reducir aún más estos datos estadísticos de la mejor manera.

Nos atrevemos a soñar que algún día no reportemos casos de incidentes violentos, que se vaya aboliendo, hasta reducirse a nada, las páginas de notas rojas. Esta es la realidad, se ha mejorado mucho, pero falta también muchísimo por hacer. Es simple, los gobernados debemos cumplir con la ley y los gobernantes deben también cumplirla y hacer que se cumpla.

 

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