Los gremios como élite hegemónica - El País

Los gremios como élite hegemónica

22 mayo, 2019 | 4:10 am | Columnistas
Los gremios como élite hegemónica

Héctor Fortín

Para hallar el resorte fundamental de la pulsión apropiativa de los gremios en las instituciones, es necesario un corto recorrido filosófico con su permiso.

Desde los tiempos arcaicos ha existido una diferencia entre individuos es decir la intersubjetividad o la relación de persona a persona. Dicha relación es un conjunto más vasto y es lo social, es decir la existencia social e histórica, lo colectivo, anónimo lo humano impersonal que llena toda formación dada, eso qué estructura, instituye y materializa, es la unión y la tensión de la sociedad instituyente y de la sociedad instituida, de la historia hecha y de la historia que se hace: es donde la alienación surge más allá del inconsciente individual, más allá del discurso del otro; sino lo que se manifiesta como masa de condiciones de privación, de opresión como estructura solidificada global e institucional de economía, de poder y de ideología.

La alienación hace su aparición como constituida y condicionada por las instituciones, por eso todas las instituciones son efectivamente alienantes en su contenido específico; porque expresan y sancionan una división antagónica de la sociedad, es decir una estructura de clase: éstas una vez instituidas se autonomizan y poseen una inercia y una lógica propia. Ya el consumismo en su acepción mítica, decía que la revolución proletaria sería la fase de transición a la fase superior (comunismo) y ésta marcaría la Prehistoria de la humanidad y la entrada a la verdad historia, el salto del reino de la necesidad al reino de la libertad y el desaparecimiento de toda institución; hoy son ideas vagas y lejanas de algunos ilusos.

Jamás una sociedad será transparente, porque los individuos que la componen jamás serán transparentes ya que no pueden eliminar el inconsciente, porque el existente no es sólo conciencia, sino psique y en ella hay una región fundamental amplia y fructífera, qué es el inconsciente o el inconsciente anónimo y es que el individuo el haz de instinto o pulsiones son innatas; por eso la pulsión apropiativa es congénita, ese afán de poseer no sólo está determinado por el medio, las condiciones sociales y económicas, sino que nacen con nosotros por formar parte de los instintos que trae consigo la parte inconsciente que integra nuestra alma: siendo la pulsión primigenia la de mi alma y de mi cuerpo mientras el cuerpo se posee el alma se auto posee,  siendo la percepción el vehículo por medio del cual se realiza la auto posesión, es la apercepción (o auto conciencia) lo que hace el apoderamiento hacia fuera (de las cosas) y el auto posesión es hacia dentro (en el alma), por eso mi alma y mi cuerpo me constituyen lo que soy, la persona como unidad indisoluble y ese de carácter congénito que se expresa en lo individual y nos lleva apoderarnos de algunos objetos que se hayan fuera para sentirse más poderosos y dominante. De dichas ideas surge la ideología como una carga emocional significativas y como prácticas teóricas, que se caracteriza por ser deformante, conformante de forma de realidad o parte de ella, de acuerdo a los intereses principios o deseos de una clase, creando la ilusión de algo en la colectividad, ejemplo la ideología de izquierdas, etcétera.

En nuestra Honduras el imaginario colectivo ha creado instituciones para solucionar las necesidades de la colectividad, pero cuando dichas instituciones no son capaces de solucionar las necesidades perentorias de dicha colectividad, surge la necesidad del cambio o transformación: de instituciones como la de salud y educación y con ello trae aparejado el conflicto de intereses, entre el estado y el grupo burocrático que controla dichas instituciones y manifiestan un celo por proteger dichas instituciones, pero esos celos solo son el perro guardián de su posesión o el vigilante de lo que les pertenece, por que el poder no solo se halla en el poder público, sino en todos los poros de la sociedad.

El autoritarismo se encuentra encarnado en la burocracia dirigente de estas instituciones, como aparato ideológico laborales del Estado, volviéndose intocables, voraces y manipuladores de las relaciones de poder e inciden de manera abusiva sobre el futuro de nuestra nación, estas dirigencia burocráticas profundizan las desigualdades, sincronizándose como una casta beneficiada de la concentración del ingreso: pero en nuestro país constituido por tontos vitalicios necesariamente sus presidentes deben de ostentar el título de tontos, incapaces de hacer el cambio político y seguirán asignando a unos cuantos las patentes depredadoras de la riqueza, no creo que el señor Juan Orlando sea capaz de transformar esas instituciones y promueva una genuina transición y profunda reforma de la salud y educación; por ser un hombre sin dimensión de estado con una profunda dependencia mortal hacia el interés de la burocracia, la posibilidad de cambio que se planteó en el Congreso está liquidada.

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