No te rindas. Tan solo ¡no te rindas! - El País

No te rindas. Tan solo ¡no te rindas!

23 abril, 2019 | 4:10 am | Columnistas
No te rindas.  Tan solo ¡no te rindas!

Enrique Zaldívar
2050 Comunicaciones

Hay sueños, metas, e ideales que como todos sabemos, hay un precio alto que pagar. ¡Y estamos dispuestos a hacerlo! Sin embargo, existe un mal que vemos cada vez más latente en nuestra sociedad. La depresión y el desánimo.

Menciono esto, sin tomar en cuenta las alarmantes cifras de suicidio que hay. Estudios recientes nos muestran que sólo en Honduras los suicidios se han incrementado hasta en un 40%. ¡Esto es alarmante! Y a pesar de que colaboro en iniciativas sobre cómo prevenir este mal, parece que poco o nada logramos.

Es muy bueno analizar lo que hay justo antes del suicidio. Y es la depresión. En diferentes escalas. De diferentes manifestaciones.  Y quiero llevar esto al plano laboral y personal, que es lo que nos compete en materia. Veamos algunos ejemplos de hoy en día: Las horas de trabajo y de estrés se han multiplicado de manera increíble, sin que tengamos educación emocional, o formas de poder manejar toda la presión que recibimos a diario.

Veamos la perspectiva de una madre moderna, que tiene sus hijos, un trabajo importante, y además es esposa (¡imagínese si fuera madre soltera!) Estamos hablando que, para esta persona, pasará un promedio de 25 años de su vida, dependiendo de los hijos que tenga, con una actividad “express” de levantarse, llevarlos a sus clases, estar pendientes de que estén en casa, tomen sus alimentos, rendir en el trabajo al máximo, y tener exigencias personales como ser humano que, si no sabemos manejarlo, podemos caer en un círculo de frustración interminable.

¿Qué hay del que estudia y trabaja? Del que no tiene posibilidades económicas de estudiar a tiempo completo y carga con un trabajo pesado, responsabilidades en su hogar y en su educación. Donde muchas veces, las presiones terminan estirándonos más de lo que muchas veces podemos.

Nos agobiamos. Nos frustramos. ¿Porqué? Porque descuidamos nuestro ser interior. Retener en la vida depende de cuánto trabajemos nuestro ser. Nos dejamos a nosotros mismos de último cuando quizás esto puede hacer una gran diferencia y debemos saber ponernos de primero. Claro que no hablo de ser egoísta o centrado en uno mismo. Peor ser narcisista. ¡Pero tampoco se olvide de usted!

Planifique el cómo recargar baterías. Tómese en serio el descanso. Cuide lo que come. Aléjese de conversaciones tóxicas ¡Renuncie a los chambres! Busque crecer espiritualmente involucrándose en alguna institución, iglesia, o bien organización que ayude a otros. ¡Devolver a los que menos posibilidades tienen nos hace sentir mejores personas!

Tome decisiones y evalúe las cosas que debe cortar, pero por sobre todas las cosas ¡No se rinda! La vida jamás se nos planteará fácil. La utópica vida de paraíso es algo que deseamos, pero debemos aceptar que no existe. En la vida tendremos luchas, adversidades y muchísimas decepciones. Mire que se lo pongo por escrito.

El peor cáncer que tenemos actualmente es compararnos con otros. Y vaya que las redes sociales, incluyendo las laborales como LinkedIn, nos obligan a eso. A ser competitivos. ¡Deje de competir! Sea competente y alégrese de ello. Pero ver lo que otro tiene y llevar cuenta de lo que yo no tengo es una gran fuente de infelicidad.

¿Quiere recibir ánimos? ¡Dé ánimos a otros! ¿Quiere tener muchos amigos? ¡Sea un buen amigo! Tome su celular y pregunte como está tal o cual. ¡Perdone y perdónese! Y cuando sienta que la presión lo tenga del cuello… afloje. Siéntese, respire. ¡Pero tan sólo nunca se rinda! A quienes nunca se rinden siempre les ocurre algo maravilloso. Las olas del mar siempre le traen algo nuevo. Los que no se rinden siempre reciben un nuevo viento a favor.

 

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