La vorágine de la política – El País

La vorágine de la política

22 abril, 2019 | 4:10 am | Columnistas
La vorágine  de la política

Héctor Fortín

Desde mi niñez he contemplado impávido, la declinación del orden social y el constante deterioro de la creación cultural y, del orden político en nuestra querida Honduras. Pareciera que en esta intrincada y precaria red de relación humana ha estado ausente ese gran hombre que con pensamiento preclaro conduzca a la nación hacia el desarrollo. Todo parece indicar que con la muerte del Sabio José Cecilio del Valle y del general Morazán (Francisco) esta tierra quedó huérfana de pensadores. Por ello es de urgente necesidad el surgimiento de un gran hombre que con poderosa inteligencia encierre las regularidades de nuestra historia, en una majestuosa paradigma, agite la corriente intelectual de la juventud y se rebele contra las viejas y caducas estructuras de dominación, modificando la sumisión, para que el razonamiento gane terreno y poder vencer la prédica del enloquecido Friedrich Nietzsche con su visión del “Eterno retorno”.

¡Basta ya!, de divisionismos, escepticismos y críticas, que nos han llevado al caos y a la imposición de gobernantes enemigos del progreso, y la cultura, creadores de una juventud sin raíces, de formas moldeadas por la estupidez, abandonados y subsistiendo en charcos, donde ayer fueron corrientes dadoras de progreso, es decir una sociedad políticamente organizada. ¿Será qué en Honduras se cumplió lo dicho por Virgilio? En su cuarto égloga “Que, agotado la inventiva del cambio, todo el universo por designio o accidente, caerá en un estado exactamente igual al de alguna olvidada antigüedad y repetirá entonces, por fatalidad determinista y en cada detalle, todos los sucesos que siguieron a ese estado anterior”. ¡Volveremos a ser esclavos!

Hoy con mis cabellos blancos, contemplo mi nación en una declinación total, árida de ideas, sus hijos recogen sus útiles y parten en caravanas se trasladan a otras naciones por causa de la exclusión, llevando sus recuerdos consigo o quizás migran con ellos en busca de otro hogar, olvidando su placenta nutricia de su patria agonizante. Porque su tierra dejó de ser un Estado y es que en el ámbito interno es incapaz de gobernarse por sí misma, no dicta, ni aplica sus propias leyes, no es capaz de organizar sus propios servicios públicos y en el ámbito internacional es incapaz de conducir sus relaciones exteriores y se subordina a otros estados; el hombre que gobierna nos engañó y no es actor principal.

Hay una oposición timorata que no capta la fuerza de los hechos, incurriendo cada día en abultados errores ¡oh! oposición insensata no os dáis cuenta de las circunstancias históricas, o esperáis que en un futuro previsible se reciban de nuevo las condiciones que justifiquen razonablemente la aventura de la unidad. ¿O será que la oposición hace cogobierno? O será que la ciudadanía seguirá pagando tributo al orgullo de ser tonta cuando confiamos nuestro futuro a hombres inconstantes, falsos y banales, cuyo único estímulo, es la toma del Estado para poseer esa mina de privilegios y posteriormente abandonar la idea y la sincera convicción de una patria para todos, cuya bandera enarbolaba, la oposición política en su conjunto, merece el nombre de apóstata. Hace tres años un solo hombre a derrotado a los ocho millones de hondureños,  y a las Naciones Unidas. ¿Qué tan poderoso es? No lo sé, pero sé que una de las raíces de nuestra derrota, se debe a que los hombres capaces de producir el cambio han abandonado la perseverancia antes de alcanzar la madurez y dejaron morir al hombre obrero que había en sus almas y paralizaron la aptitud, dejándole el camino expedito a los gusanos de la oposición, corruptos y perezosos que poco a poco se encuentran enquistados en los intestinos del Estado cobrando cien mil lempiras mensuales disfrutando en los mansos estanques del erario público.

Huid gente tierna del político basto y algunos sarasas, no esperes hoy, lo que no te dieron ayer.

 

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