“Hay que abandonar el odio y la violencia y abrise a Jesús” – El País

“Hay que abandonar el odio y la violencia y abrise a Jesús”

15 abril, 2019 | 7:30 am | Lo más reciente
“Hay que abandonar el odio y la violencia y abrise a Jesús”

Los devotos en la capital recordaron la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén hace más de 2,000 años.

MENSAJE DEL CARDENAL RODRÍGUEZ EL DOMINGO DE RAMOS

Miles de feligreses católicos se reunieron para recrear la llegada de Jesús a Jerusalén, en el Domin­go de Ramos que marca el inicio a la Semana Santa.

La Procesión de Ramos dio ini­cio en la parroquia El Calvario, en el barrio del mismo nombre en Te­gucigalpa. Un grupo de hombres y mujeres cargaron las imágenes re­ligiosas de Jesús al lomo de un bu­rro recibido por el pueblo de Jeru­salén con ramos de olivo, entre ha­lagos y cánticos.

Hombres, mujeres y niños acompañaron a las máximas auto­ridades de la Iglesia católica que di­rigían la procesión. En el trayecto se escucharon cantos, oraciones y pasajes bíblicos que representaban la pasión, muerte y resurrección de Jesús de Nazareth.

El recorrido religioso concluyó en el atrio de la Catedral Metropo­litana, donde los católicos recibie­ron la bendición de sus ramos y la solemne misa de este representa­tivo domingo que marcó el fin de la Cuaresma.

En la catedral sampedrana, el obispo Ángel Garachana pidió sentir a Jesús como alguien vivo y parte importante de nuestras vidas.

En su homilía, el cardenal Ós­car Andrés Rodríguez Maradiaga, pidió a los hondureños abandonar el odio y la violencia y abrir los co­razones a Jesús, llenándolos de paz.

“Esa actitud de odio no se puede repetir en nuestra Honduras, tan­tos que no quieren abrir su cora­zón al amor y se encierran en odio y violencia”, declaró el líder reli­

gioso. El cardenal pidió a los hon­dureños que hagan una profesión de fe, amor y compromiso con sus familias dejando de lado las dife­rencias y que esta semana sea “pa­ra refugiarse en Jesús”.

Asimismo, el cardenal solicitó que “busquemos que Jesús venga y transforme esta Honduras tan le­jos de Dios. Que sea una Hondu­ras más justa, fraterna y llena de amor”.

La procesión hizo su recorri­do por las alfombras que cada año adornan la avenida Cervantes, co­mo uno de los grandes atractivos de la Semana Mayor.

Las feligresas elevaban sus plegarias o agradecían los favores recibidos.

SAN PEDRO SULA

En la Ciudad Industrial, como es tradicional, la procesión dio ini­cio en el instituto María Auxiliado­ra y concluyó en la Catedral San Pedro Apóstol.

Los sampedranos desfilaron al clamor de “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Se­ñor!” Muchos llevaban peticiones y otros nada más agradecieron por haber recibo algún milagro.

Al culminar el recorrido los fie­les se reunieron en la catedral para participar de ayuno y oración en la misa que fue presidida por el obis­po Ángel Garachana, quien bendi­jo las palmas.

“Jesucristo es el Señor porque antes se hizo siervo, es glorificado porque fue humillado, es aclama­do como vivo y resucitado porque entregó su vida por amor”, declaró Garachana en su mensaje.

Momento en que se bendecían los ramos a la entrada de la Catedral Metropolitana.

El obispo enfatizó que se deben proclamar las buenas noticias, ya que son el fundamento de la fe y se debe tomar a Jesús como ejemplo del pasado, que murió en la cruz por los humanos y llena con su gra­cia, transforma, sana y consuela.

Muchos de los ciudadanos se prepararon para esta fiesta y algu­nos aprovecharon no solo la bendi­ción espiritual, sino a comerciar las palmas y otros artículos, como el agua, necesaria para mitigar el ago­biante calor que aquejó a los sam­pedranos el fin de semana.

Las alfombras rememoran algunos momentos sagrados de la fe cristiana.
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