El que tenga oídos - El País

El que tenga oídos

15 abril, 2019 | 5:10 am | Editorial
El que tenga oídos

Siempre de manera responsable devenimos en la obligación de exhortar a la población acerca de las medidas preventivas que a veces son desatendidas. La Conapremm dio las cifras de las vacaciones del año pasado y que la población toma con motivo del asueto de las Semana Santa. Es inevitable hacer las comparaciones, pero sí surtió efecto el esfuerzo de los operativos por la reducción de contingencias y especialmente los fallecidos en relación a 2017 siendo 26. En 2018 fueron reportados oficialmente 20 muertes por sumersión (ahogamiento) y con un descenso de casos en general de un 50%. Según estas cifras estamos por un buen camino en función de que la población tenga sea consciente de los riesgos que se toman a la hora de emprender un viaje de placer sin tomar las medidas de prevención que, a veces, tan solo se necesita de un poquito de sentido común.

Es por ello que los automotores deben ser revisados exhaustivamente procurando que las condiciones mecánicas, eléctricas, hidráulicas y cualquier otro dispositivo estén en perfecto estado. Se debe revisar la presión de los neumáticos, así como la portación de los accesorios debidos como cables de carga, triángulos, documentos en regla, etc.

En 2018 las autoridades de la Conapremm informaron de 20 fallecimientos. De acuerdo con el reporte, 15 personas murieron ahogadas, del Miércoles Santo al Domingo de Resurrección, en lugares turísticos, así como en ríos y quebradas. En 2017 fallecieron 20 personas por sumersión, pero durante toda la Semana Mayor. En 2018, las muertes se registraron en departamentos como La Paz, Choluteca, El Paraíso, Atlántida, Colón, Copán, Yoro y Lempira. Mientras que en accidentes de tránsito perdieron la vida cinco personas, la mayoría fue por imprudencia de los conductores.

Se dice que los accidentes son movimientos equivocados en condiciones ambientales adversas, y estos movimientos equivocados en estos casos se dan por imprudencia temeraria con exceso de velocidad, ingesta de alcohol, ingresar a un río o al mar en condiciones inapropiadas, uso de estupefacientes, mal estado de las carreteras, escasa visibilidad, etc. En estos casos se puede reducir la probabilidad de que ocurra un percance si hacemos observancia de las recomendaciones de la autoridad competente y las voces que dictan en nuestra mente el sentido común.

Se recomienda que se lleve al menos un botiquín básico para primeros auxilios, con los medicamentos del caso si se padece de alguna condición específica como diabetes, hipertensión, etc. Los niños deben ser atendidos con especial esmero y cuidado ya que no se deben separar ni medio metro durante ni siquiera medio segundo. Los pequeños no saben el sentido del peligro por su proceso de desarrollo temprano del sistema nervioso.

No hay duda que el reto es enorme ya que lo ideal es que la cifra sea cero. Que no existan accidentes fatales, que no haya ahogados, que no haya ningún tipo de pleito, que los vehículos no fallen, en fin, que no sea el luto lo que llegue a las puertas de los hogares hondureños por negligencias o temeridades. Comencemos bien para que sea un éxito el regreso a los hogares. Sea prevenido y obedezca las instrucciones de las autoridades, nada cuesta, es gratis y sus consecuencias son positivas.

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