El mensaje – El País

El mensaje

13 abril, 2019 | 5:10 am | Editorial
El mensaje

En la Diócesis de San Pedro Sula se ha dado desde su sede y el Obispo Titular Monseñor Ángel Garachana Pérez el mensaje de Cuaresma 2019 donde se ha iniciado dirigiendo a los jóvenes en especial. Es el segmento de población que se debe atender como más esmero ya que puede equivocar los pasos y también pueden caminar por la senda correcta auspiciados por el cultivo de los valores. Monseñor Garachana manifiesta que ha hecho propia la inquietud del papa Francisco al comenzar diciendo que “Cristo vive, esperanza nuestra, y Él es la más hermosa juventud en este mundo. Todo lo que Él toca se vuelve joven, se hace nuevo, se llena de vida. Entonces, las primeras palabras que quiero dirigir a cada a cada uno de los jóvenes cristianos son: Él vive y te quiere vivo”.

Nada mejor y más oportuno para comenzar a caminar en esta Semana Santa que tomando en cuenta que es precisamente a los jóvenes que quiere decirle Dios mismo que los quiere con vida, vida plena, vida con propósitos, vida que respeta la vida como valor inicial. Es por ahí que se comienza la andadura con la intención de este mensaje. El mismo llama la atención cuando manifiesta entre líneas que no importa la edad que uno tenga ya que Cristo mismo es juventud, estuvo entre nosotros humanamente 33 años. Todos estamos llamados sin ningún tipo de discriminación a participar a la fiesta más grande del cristianismo que es la Resurrección. La idea es que podamos resucitar cada uno de nosotros dejando atrás al hombre viejo, con los malos hábitos, malos comportamientos, siempre se puede empezar de nuevo, siempre se puede ser nuevo, siempre.

Ese llamado continúa al “decir Semana Santa es decir Jesucristo. Las celebraciones litúrgicas, el Viacrucis, las procesiones, las dramatizaciones, las alfombras… todo tiene una clara y única finalidad: la persona de Jesucristo. Todo se refiere a Él, a su vida, pasión, muerte y presencia viva hoy. Todo debe llevarnos a Él, “a conocerlo a Él, y la fuerza de su resurrección, y la comunión con sus padecimientos, muriendo su misma muerte, para llegar un día a la resurrección de entre los muertos” (Fil 3,10-11).

Cualquiera podría pretender desvirtuar la pedagogía de todas las tradiciones de Semana Santa, pero no pueden quedarse tan cortos y tan lejanos del verdadero sentido de todos los métodos de enseñanza. Por ello, la misma juventud se encarga, es la llamada a organizar, difundir el Evangelio, la buena noticia que algo mejor nos espera cuando nos asomamos a escuchar la Palabra y la ponemos en práctica, no haciendo acepción o cuestionamientos estériles e infecundos.

Todo este periodo litúrgico (Cuaresma y Semana Santa) debe servir para la reflexión, para ver el pasado como una fuente de enseñanzas, tanto a nivel personal como colectivo, donde se vean –como en un espejo- los reflejos de un pasado que ya fue y que las cosas desagradables se deben dejar para no volver a cometerlas. Por ello el respeto a la vida, hacer un alto a las venganzas, un basta ya a la criminalidad y a las bajas pasiones, respeto irrestricto por la vida y tener plena confianza en las autoridades para dirimir los conflictos como todo país civilizado. Es por ello que cada mensaje de Cuaresma es novedoso, no complica a nadie y por su sencillez implica a todos a trabajar por un mejor mañana y, por qué no, por un mejor presente.

 

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