Suma y sigue – El País

Suma y sigue

11 abril, 2019 | 5:10 am | Editorial
Suma y sigue

“Hasta no ver no creer” reza la sabiduría popular que se inspiró en la escena de Jesucristo al resucitar y Santo Tomás con sus dudas acerca de este hecho. Así nos está sucediendo, pero ya como pueblo que no quiere creer que el delicado asunto del dengue y las otras enfermedades transmitidas por mosquitos como el Aedes aegypti que es  portador de dengue, la fiebre amarilla, la artritis epidémica, chikunguya, la fiebre del Zika y el virus Mayaro. Además de otras zoonosis como el paludismo y no podemos dejar de lado el mosquito Anopheles sp., que tuvimos en décadas pasadas una epidemia que transmitió fue intensa y muy difícil de erradicar por la causa que hoy día es la misma: la indiferencia.

Ese es el verdadero agente causal de esta epidemia que está cobrando vidas como si ya no tuviéramos suficientes con otros motivos de decesos. A la población cuesta hacerle entender que los entornos deben permanecer limpios y ordenados. Que sus patios deben estar nítidos y que deben desechar todo recipiente que sea capaz de guardar agua que quede estancada para servir de criadero de estos vectores.

Otra falta a la conducta es la indolencia de las autoridades que se implican con los dueños de solares baldíos que se pueden observar incluso en el casco urbano de nuestras ciudades y hasta en zonas “exclusivas” residenciales. Es increíble, inaudito. Se deja al albedrío el hecho de no ejercer la ley para obligar que, si fueran conscientes no sería necesaria ningún tipo de presión, mantengan limpios sus casas y solares.

Otra condición que se debe observar es una cultura de enfermedades tropicales que son endémicas en nuestro país, ya que somos del Caribe y aquí circula en los vuelos o viajes marítimos todo tipo de mercadería y allí puede “importarse” cualquier clase de plaga o vector. Para ello se debería establecer en las clases de ciencias naturales en nuestros planes de estudio y las conversaciones con la familia acerca de estos riesgos.

Como población debemos estará atentos a los llamados de las autoridades, a establecer medidas de seguridad biológicas que impidan la proliferación de estos insectos. No es posible que, a estas alturas, por mucho que se gasten recursos en fumigaciones, campañas publicitarias, inducciones, charlas, abatizaciones, etc., todavía se tenga que dar noticias de decesos por enfermedades que perfectamente se pueden tener a raya con solo asumir una actitud responsable como población. Debemos ponernos a pensar en nuestros hijos y nuestros adultos mayores que permanecen en casa y que están a ciertas horas del día indefensos ante las andanadas de estos indeseables mosquitos o zancudos. Reiteramos que la limpieza y la disposición de materiales que almacenan agua será un contundente golpe en pro de la erradicación de esta y otras enfermedades y de nuevo la exhortación que este pequeño insecto puede atacarnos en cualquier momento, suele picar con más frecuencia al amanecer y al atardecer. Los sitios donde mejor puede reproducirse son aquellos donde existe agua estancada y limpia: recipientes descubiertos y abandonados, tiestos de macetas, neumáticos desechados, agua de sumideros de los patios, etc.

El dengue produce fiebre alta, dolor generalizado, náuseas, vómitos, erupciones en la piel (exantema), debilidad general, tos, dolor de garganta. ¡NO SE DEBE TOMAR ASPIRINA! Solo el reposo, rehidratación y medicación controlada por el facultativo son útiles para el manejo de esta infección viral.

Esto va para todos, erradiquemos el dengue con cambio de actitud, si tenemos conciencia acerca de este riesgo mortal por supuesto que lo anulamos. Para luego, ya es muy tarde.

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