Hoy son los lamentos - El País

Hoy son los lamentos

12 febrero, 2019 | 5:10 am | Editorial
Hoy son los lamentos

Bien dice la sabiduría popular cuando reza que “nadie sabe el valor de las cosas hasta que las pierde”. Esto aplica a la escasez de agua en ciernes sobre nuestro territorio y ya se ha dado la voz de alarma, por ejemplo, en Santa Bárbara en donde se ha establecido que ya solo queda un lapso de seis años para que se acabe este recurso en esta zona tan productiva e importante para nuestro país. De ahí que pueda estarse pronosticando una migración masiva a los centros urbanos y a zonas en donde todavía se cuente con el recurso de la vida.

En Honduras, solo para enterarnos de cómo estamos, es increíble que todavía más de 200 municipios todavía carecen del servicio de agua potable, afectando a más de dos millones de personas y que implica no solamente una baja calidad de vida, sino difíciles condiciones de salubridad. No solo es de elaborar informes de las instituciones del Estado, sino el de cumplir con todo aquel mecanismo o ley, aplicándola con severidad y radicalidad a quienes se dedican a la tala ilegal o a provocar  incendios para generar tierras de cultivo, ya que el bosque es la fuente principal de captación de humedad del aire y que es colectada en los nacimientos de agua de nuestras montañas.

No es suficiente, ya que en décadas hemos visto, con la paciencia de las mismas autoridades, muchos vehículos camiones de plataforma con cantidades importantes de árboles en todas las carreteras de nuestro país, de una manera descontrolada para hacer ricos a unos cuantos, pero perjudicando a la humanidad entera.

Ahora estamos con la espada de Damocles, solo esperando que caiga para generar una especie de calamidad nacional en donde los principales causantes somos los mismos hondureños a quienes poco o nada nos ha importado el cuido de la naturaleza y sobre todo de los bosques que Dios nos ha dado. Colombia, Costa Rica y Panamá son países que se ubican entre los primeros diez que más precipitaciones reciben al año, teniendo la influencia de dos océanos en su plenitud y las selvas vírgenes que son cuidadas con celo y hasta las han convertido en atractivos turísticos.

Otro de los recursos que, a manera de cisternas naturales con lechos rocosos impermeables son los acuíferos o depósitos colectores de las aguas que llegan desde las montañas o zonas colectoras de humedad. Por razones técnicas en estudios recientes se puede deducir con otra voz de alarma y gravísima que como las áreas de las principales aglomeraciones urbanas (Tegucigalpa y San Pedro Sula), así como los territorios en los que se prevé un mayor desarrollo de zonas regables (cuenca del río Patuca en el departamento de Olancho, por ejemplo) pueden tener problemas de insuficiencia de recursos en el futuro.

Y así sucesivamente podemos seguir coligiendo que este problema tiene una solución a largo plazo ya que deben pasar varias generaciones para que se restablezca el hábitat para que sea viable la generación de agua. Ya hay daños irreversibles, con zonas desérticas en los próximos años y es momento de parar de reflexionar y poner manos a la obra y hacer lo más que se pueda con lo poco que se tenga.

 

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