La cultura latinoamericana en ascenso – El País

La cultura latinoamericana en ascenso

9 febrero, 2019 | 5:10 am | Editorial
La cultura latinoamericana en ascenso

Las expresiones artísticas, se dice, que son el alma misma del ser humano proyectada en una obra o expresión ya sea literaria, una escultura, música y ahora se va presentando en nuestros tiempos la evolución de las expresiones teatrales griegas a través del llamado “séptimo arte” o cine. No ha dejado de sorprender las gestas de directores hoy ya reconocidos en la llamada ‘meca del cine’ o Hollywood como Almodóvar y ahora el mexicano Cuarón, que ha saltado al olimpo de los consagrados con su reciente película “Roma”, que narra la vida de una indígena a cargo de la servidumbre en una casa ambientado todo en los años setentas en la colonia Roma en el Distrito Federal mexicano.

Ya antes lo ha hecho y continúa en la vigencia el primer actor Eugenio Derbez con algunas películas como ‘No se aceptan devoluciones’ o ‘Miracles from Heaven’ con críticas muy favorables.

En nuestro suelo, los jóvenes ya comienzan a proyectar sus inquietudes con producciones que han ido desde el suspenso hasta la comedia, lanzando algunas estrellas a nuestra farándula, con la llegada de la tecnología, con una buena idea, con personas comprometidas en un proyecto podemos dar un gran salto en este plano.

Para ello es necesario recuperar la memoria, ya que se están dando facilidades para el apoyo al arte e través de los emprendimientos naranja. La historia no deja de ser interesante, en la revista digital Pantalla CACI nos refiere, por ejemplo, que “en 1937, durante el gobierno del general Tiburcio Carías Andino, se contrata un equipo de México y filma la película Honduras que dirige José Bohr y el camarógrafo Raúl Martínez Solares. El filme se estrena meses después y los diarios señalan que asisten a la proyección unas 25,000 personas. En la década de 1950 el hondureño Jorge Asfura realiza reportajes sobre obras públicas y actos gubernamentales, en 16 mm, y blanco y negro. Sin embargo, el cine en el país tiene su verdadero inicio en 1962, cuando Sami Kafati realiza el cortometraje de ficción Mi amigo Ángel. Sin dinero, sin experiencia y con una cámara bolex mecánica, un cochecito de niño para los travelling, unas luces hechas con latas y focos corrientes, Kafati realiza su primer experimento fílmico. Esta película, a partir de un día en la vida de un niño lustrabotas en la ciudad de Tegucigalpa, presenta problemas como el alcoholismo, la violencia y la apatía total que existe para solucionarlos en el medio hondureño. Kafati presenta la película, pero el público se siente defraudado ante la miseria representada. No obstante, Kafati estudia cine en Italia y muestra su corto. La respuesta es positiva y recibe múltiples halagos. Así se da cuenta que su cine se relaciona con la corriente del neorrealismo. A su regreso a Honduras, se dedica a la realización de comerciales y documentales institucionales, como una manera de ganarse la vida. Durante la década de 1970 realiza Independencia en Honduras (1971), Proyecto Guanchías (1976), Agua, vida y desarrollo (1976), Bajo Aguán (1977), Acueductos rurales (1977) y Salud en Honduras (1978).

Honduras tiene hoy por hoy inmensos talentos en todas las expresiones artísticas, que habría que estimular, en vez de censurar, de animar en vez de coartar, solo así se proyecta un país, por medio de sus grandes artistas.

 

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