Signo de unidad - El País

Signo de unidad

2 febrero, 2019 | 5:10 am | Editorial
Signo de unidad

Una de las cosas que nos distingue como pueblo es la devoción a la Virgen de Suyapa, que hace reunir a miles de feligreses cada año con motivo del aniversario de su hallazgo, ocurrido de una manera sencilla, humilde, a la manera del hondureño bien nacido, del hondureño que solo piensa en hacer cosas buenas, en base a esfuerzo y dedicación. En estos tiempos en que, al parecer, vivimos en un péndulo entre la zozobra y la estabilidad social es menester elevar las oraciones a la intercesora por excelencia ante Su Hijo, Jesucristo.

No se trata de pontificar con argumentos estériles de la innecesaria discusión entre creyentes de una u otra fe. No es necesaria la apologética a esos niveles. Lo que sí es más que justo y necesario es la unidad como pueblo y a eso nos invita la Madre de Dios cuando nos dice: “Hagan lo que Él les diga”. Así es como ella se manifiesta verbalmente ante la humanidad, invitándola a imitar el ejemplo y captar las enseñanzas de Jesucristo. No es un camino fácil y menos para un pueblo que pasa todavía afrontando retos inmensos para superar la calamidad de la pobreza, la violencia y una larga lista de injusticias.

Precisamente, para lograr la tan anhelada paz y que, dicho sea de paso, no gozan de ella muchos pueblos de la Tierra, es necesario trabajar por la justicia. Esa misma justicia que parece huidiza, esquiva, inatrapable debido a que así es como hemos estado acostumbrados en un círculo de confort del cual no queremos salir, como ya lo hacen muchos hondureños que hacen sus emprendimientos y que al fin el Estado está propiciando y motivando para lograr los sueños válidos de todos los hondureños como adquirir una vivienda, seguridad, salud y una educación que realmente pueda competir con los mejores del mundo, en donde la niñez y juventud encuentren sus espacios para desarrollar sus talentos y afinidades por las ciencias, artes, cultura e incluso podamos algún día dar un salto de calidad como país y, como se vale soñar en grande, podríamos en algún momento de la historia lograr la conversión para alcanzar ser un centro logístico (¿por qué no?) de vuelos espaciales, lanzamiento de cohetes con satélites e investigación científica de alto nivel. No podemos seguir subestimándonos, somos hondureños plenos de potencialidades inexploradas, solo falta ese toque que un estadista que sepa leer los anhelos de todo un pueblo que ha sido noble históricamente.

Ya son 272 años que han pasado desde aquel encuentro entre Alejandro Colindres en el Piligüín. Un humilde campesino encargado de una milpa. La analogía es asombrosa por la manera en que Dios revela a sus hijos predilectos sus misterios y lo hace con los más sencillos y pobres. Así es como Dios trabaja y por eso para poder dar testimonio de ello es necesario ser como ellos, como niños para poder saborear y disfrutar del poder que da la Verdad, el Camino y la Vida. Hondureños: es hora de recapacitar hacia dónde vamos ya que esa decisión que tomemos será precisamente el lugar hacia donde llevaremos a nuestros propios hijos. ¡Salve Virgen de Suyapa, Salve Honduras!

 

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