La diferencia entre libertad de pensamiento de conciencia y de expresión – El País

La diferencia entre libertad de pensamiento de conciencia y de expresión

25 enero, 2019 | 4:10 am | Columnistas
La diferencia entre libertad de pensamiento de conciencia y de expresión

Héctor Fortín,

Decía Cicerón que la maestra de la vida es la historia. Debemos aprender que la violencia, la calumnia no es el medio para alcanzar y convivir en armonía. Los ciudadanos debemos de actuar sometidos a la ley, viviendo con principios éticos, con una opinión pública consciente de salvaguardar la dignidad humana.

La profesión del Periodismo es ciencia y nunca un mecanismo productor de mentiras. Debe tener cuidado de no crear fantasías en la conciencia de las multitudes por el grave peligro de crear intolerancia, agresividad y la negación de los valores fundamentales del ser humano, como la honorabilidad. El periodista no debe crear la cretinización de la información para no correr el peligro de sumergir a las personas en una atmósfera irreal, artificial, fantasmagórica y pueril.

Por eso es que el Colegio de Periodistas debe exigir a cualquier gobierno que regule la profesión del periodismo. Que quien ejerza esa noble profesión tiene necesariamente que ser egresado de las aulas universitarias y la exigencia de la colegiatura de sus miembros. Don José Ortega y Gasset en la “Rebelión de las masas” explica que la pérdida de capacidad y conocimiento de los conglomerados provoca inclinación exorbitada y frenética a la destrucción.

Señores periodistas: no permitan que gente ajena a la profesión nos lleve de retorno a la barbarie y al caos; ustedes periodistas tienen la responsabilidad de la formación de la opinión pública, porque la ciencia del periodismo les exige ser objetivos con sus criterios y que puedan vencer la tentación de imponer sus propios puntos de vista.

Pasemos a hacer la diferencia entre libertad de pensamiento, de conciencia y libertad de expresión para salir de la confusión de estos temas. La libertad de pensamiento es considerada como la manifestación más importante de la libertad y como un derecho absoluto por referirse a las funciones más nobles del ser humano y es absoluto, porque exige de los demás individuos y de los poderes públicos, una total abstención, un no hacer, un no intervenir, un respetar.

La libertad de pensamiento significa que nadie puede ser perseguido, sancionado, molestado por el hecho que piense de una u otra manera, que tenga una u otra creencia, de que profese determinada opinión. Nada ni nadie puede tener injerencia ni pretexto sobre este derecho. Los poderes públicos deben reconocer que el pensamiento de un individuo es materia por entero y en absoluto exenta de su jurisdicción; porque este derecho se funda centralmente sobre la idea de la dignidad de la persona humana.

Atentar contra la libertad de pensamiento es negar una de las dimensiones esenciales del hombre y resulta absurdo que una autoridad política quiere imponer su propio pensamiento a quienes desisten de él. La libertad de conciencia suele denotar la libertad de pensamiento en la esfera relativa a los temas religiosos y morales. Por eso está contenida en la libertad de pensamiento.

Entendimiento que incluye profesar una u otra fe, dudar o no, profesar ninguna fe. También incluye cambiar de religión, creencias, también contiene las libertades filosóficas, artísticas, política y social. La libertad de pensamiento trae como consecuencia la libertad de expresión: la libertad de expresión del pensamiento es una consecuencia indeclinable del principio de la libertad de opinión, siendo parte integrante de él. Por eso la libertad de pensamiento, sin la libertad de expresión, equivaldría a una libertad mutilada.

Hay que hacer notar que la libertad de pensamiento como el derecho a no ser perseguido ni molestado, por virtud de lo que se piensa, tiene un carácter absoluto.

En cambio, el derecho de la libre expresión puede ser regalada por el orden jurídico de un modo positivo con el fin de hacer compatible el derecho de todos y con el fin de salvaguardar el orden público. También el derecho de libre expresión comprende el derecho de recibir información sobre hechos y opiniones ajenas. Comprende el derecho de la recíproca comunicación entre los hombres: las consecuencias de este principio consisten en condenar como lesiva para la dignidad de la persona individual, la censura de noticias, censura de prensa y la censura de libros. Pero sin olvidar que la libertad de expresión debe someterse a limitaciones fundadas en el respeto debido al derecho de los demás. Por eso la libertad de expresión debe quedar limitada por la prohibición y el castigo, a la calumnia y la injuria y la prohibición de publicaciones obscenas. Hay que recordar al maestro Ortega y Gasset que decía: no vivimos, convivimos.

El Colegio de Periodistas pide que la injuria no sea perseguida por el campo penal, sino por el civil. Como soy un hombre de pocas letras, quizá mi criterio no tenga relevancia, como el criterio de esos conspicuos maestros del derecho teórico. Es por ello que me atrevo a pedir que se considere con indulgencia mis definiciones teóricas, pero quiero plantear un juicio de valor axiológicamente neutral sobre dicho tema.

Para mí, la integridad moral de los individuos tiene capital importante y debe ser protegido, tanto en el campo penal como en el civil, considerando que la calumnia es la impugnación de un delito determinado, pero falso y debería perseguirse de oficio. La injuria es toda expresión proferida o acción ejecutada en deshonra, descredito o menosprecio de otra persona. Este debe ser sancionado como una indemnización pecuniaria a favor de la víctima no solo por los daños materiales sufridos, sino por los daños puramente morales.

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