Flexibilidad en renegociación - El País

Flexibilidad en renegociación

10 agosto, 2018 | 5:10 am | Editorial
Flexibilidad en renegociación

Los mexicanos están urgidos por tener tratado de libre comercio con los Estados Unidos. Hay opiniones que entre más dilate la renegociación más es la incertidumbre. Muchos negocios e inversiones—por de pronto en ascuas– dependen del desenlace. Así que hay prisa por concluir. La disyuntiva es ¿que hacen? Si firmar por la premura de tener tratado aceptando las condiciones exigidas por Estados Unidos, o continúan peleando concesiones?  Una de ellas es que con el TLCAN se reduzca el déficit comercial que los norteamericanos tienen con México. Igual que la Casa Blanca está imponiendo aranceles a muchas otras naciones—con China y los europeos– queriendo reducir su déficit comercial. ¿Hasta donde convendría a México aceptar en el tratado nivelación del intercambio con los Estados Unidos?

La otra exigencia de los norteamericanos es la denominada “cláusula de extinción”. La pretensión es que este instrumento negociado tenga duración de 5 años. La inquietud es ¿qué inversión se realiza en base a tiempos tan limitados, o sea a algo que no ofrezca la estabilidad necesaria, como para asegurar el plazo mínimo de recuperación de la inversión?  Si los primeros años se van en gastos fijos, de montaje y de operación hasta que se obtiene el punto de equilibrio y solo de allí en adelante hay rendimiento. Otro trago amargo es sobre la resolución de controversias. Actualmente estas se ventilan en instancias trilaterales—ya que el tratado abarca México, Estados Unidos y Canadá—aunque ahora la pretensión es que se puedan dilucidar en la cortes norteamericanas. Los mexicanos estarían sometiéndose, entonces, a la jurisdicción norteamericana para la resolución de los conflictos comerciales. Otra exigencia es que la industria automotriz se comprometa a utilizar mayores insumos provenientes de los Estados Unidos. Independientemente de lo que ello pueda significar al costo total del automóvil. O sea que el ingrediente competitivo quedaría desplazado para privilegiar la preferencia de origen de los insumos norteamericanos. Pero hay mas. La obligación que los mexicanos a que suban los sueldos en la industria a los niveles de Estados Unidos y Canadá, para eliminar la ventaja comparativa de menor costo de la mano de obra.

Excelente para los trabajadores mexicanos de la industria automotriz, pero sin la ventaja comparativa el precio de los autos fabricados en ese país quedan fuera de competencia. Aparte que a partir de allí el salario de la mano de obra mexicana estaría diferenciada por sectores, y dependiente de lo que mande el tratado de libre comercio. Falta indagar cual sea la oferta que hayan hecho los negociadores mexicanos. De aceptar eso, con el fin de tener tratado, igual demanda deberían plantear los países centroamericanos en una revisión del tratado de libre comercio con México. Si el poder económico más grande del mundo impone asimetrías—a su favor– con mayor razón para que los países acabados puedan exigirlas tratándose de un mercado con mayor potencial económica que el nuestro.  Honduras mantiene un déficit comercial con México. Y eso hay que pelear por revertirlo. Hay que monitorear que tan flexibles son en esa negociación con el imperio, para exigir que sean más flexibles con Centroamérica.

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