Fiesta sin fiesta - El País

Fiesta sin fiesta

21 mayo, 2018 | 3:10 am | Columnistas
Fiesta sin fiesta

Mario Cálix M.
calixmelendezhn@gmail.com

3:00 am. Decenas de automo­tores -camiones, pick-ups, tu­rismos, motos y cuatrimotos- fueron encendidos al mismo tiempo en aquel adormecido pueblo costeño, para ir a traer votantes, in­tegrantes de mesas electorales y acti­vistas que participarían directamen­te en la contienda electoral para ele­gir a un presidente, diputados y cor­poraciones municipales.

Los de la oposición, a pleno pul­món, denunciaban fraude electoral e ilegitimidad de una reelección presi­dencial, pero todos debían votar pa­ra dar al traste con esa ilegalidad, de­cían.

Las primeras sor­presas de uno de los partidos considerados mayoritarios fue la de que sus represen-tantes en las mesas electorales no estaban en casa esa madru­gada. Se habían en­fermado, de la noche a la madrugada, o habían salido de emergencia por asun­tos familiares, ¿qué hacer a esa hora sin delegados de mesa y dónde encontrar sus­titutos? Era parte del fraude, la compra de conciencias, por uno o dos mil lempiras por cabeza. Hubo un despliegue de dinero sin precedentes de parte del oficialismo, se decía.

6:00 a.m. En algunas mesas elec­torales solo había delegados de dos partidos. En otras, todos simpatiza­ban con el oficialismo. Tardaron los votantes en asistir a las mesas. A uno que otro activista se le denunció que repartía billetes de 500 en la mera en­trada del centro de votación equis. Todo transcurrió sin un muerto. Va­rias urnas se cerraron a las cuatro de la tarde y otras pocas a las cinco.

5:00 a 7:00 p.m. Seguros del gane, en la casa del candidato a diputado que buscaba nuevamente su cuarta reelección, se hacían arreglos para la gran fiesta: música de toda clase, lista dentro de modernos aparatos digita­les, varios músicos de guitarra, trom­peta y acordeón, tres ovejos aliñados para ponerlos en el anafre; chuletas, largas tiras de carne y costillas bas­tante adobadas con sal, pimienta, al­bahaca, bañadas de jugo de naranja agria y salsas extranjeras de todo ti­po. Al igual que la carne de tres cer­dos y cuatro toretes. Refrescos, ca­jas de cerveza y bebidas fuertes en abundancia. Se estaba pendiente de la llegada del joven candidato a al­calde que había hecho una campa­ña propagandística nunca vista en la región y un cierre de la misma simi­lar a la de un concierto de cantan­te de rock.

De las 7:00 a 8.30 p.m. Las radio- emisoras y televisoras locales dieron los primeros resultados de la con­tienda electoral a nivel nacional. El oficialismo aparecía derrotado en la mayoría de las mesas. A nivel lo­cal vapuleaban al candidato a alcal­de oficialista. El candidato a la alcal­día de la oposición ganaba urna tras urna. El diputado oficialista recibía más apoyo en otros municipios que en el propio. El otro partido, otrora mayoritario no ganaba una mesa si­quiera. A nivel nacional se suspen­dió el conteo oficial. Se enmudecie­ron los datos del Tribunal Electoral.

Nadie dijo nada. Todo mundo en­cerrado en sus casas pendiente de la televisión. A la fiesta nadie llegó a excepción de los familiares del di­putado. Entre ellos se veían las ca­ras unos a otros, sin pronunciar una palabra.

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